Guía del decodificador IPTV
Un decodificador es un pequeño ordenador cuyo único trabajo es poner vídeo en su televisor. A veces es innecesario; a veces es la mejor mejora que puede hacer.
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Para qué sirve un decodificador
El aparato se conecta a su red por un lado y a la entrada HDMI del televisor por el otro. Ejecuta la aplicación reproductora, se encarga de descodificar y envía una imagen ya terminada a la pantalla. Su televisor pasa a ser un monitor.
Esa separación es justamente la gracia del asunto. Cuando el decodificador se queda viejo, se cambia el decodificador y no el televisor, algo bastante más razonable que sustituir una pantalla en perfecto estado porque su software ha dejado de mantenerse.
Cuándo hace falta y cuándo no
Si su Smart TV es reciente, ejecuta el reproductor que quiere usar y responde con soltura, un decodificador no aporta nada. Ahórrese el dinero.
El decodificador se gana su sitio cuando el televisor tiene más de unos cinco años, cuando su tienda de aplicaciones no ofrece un reproductor adecuado, cuando la interfaz integrada es tan lenta que resulta molesta o cuando el fabricante ha dejado de publicar actualizaciones. También es la solución para un proyector o un monitor sin ninguna función inteligente.
Características que sí importan
El marketing de estos aparatos está lleno de cifras que significan muy poco. Merece la pena fijarse en una lista corta.
- RAM: 2 GB es un mínimo aceptable, 4 GB se nota bastante más holgado
- Puerto ethernet: la conexión por cable elimina toda una categoría de problemas
- Compatibilidad de códecs: compruebe los formatos que usa su contenido, incluidos HEVC y AV1 si le importa el 4K
- Almacenamiento: 16 GB o más, para que las actualizaciones y las cachés tengan sitio
- Sistema operativo: una plataforma certificada y actual recibe parches de seguridad; una versión anónima, no
- Mando a distancia: lo va a tener en la mano cada día, así que uno malo es una molestia diaria
Decodificadores con los que ir con cuidado
Los aparatos genéricos muy baratos lo son por motivos que se notan después: software de sistema desfasado y sin vía de actualización, características exageradas y, en algunos casos documentados, aplicaciones preinstaladas que el comprador no pidió.
Desconfíe especialmente de cualquier equipo anunciado como «totalmente cargado» de contenido. Esa forma de venderlo indica claramente que el vendedor espera que el aparato se use con emisiones sin licencia, lo cual es un problema legal para usted y no para él. Compre un decodificador limpio de una marca solvente y añádale su propia suscripción con licencia.
Cómo configurarlo
Conecte el cable HDMI, enchufe la alimentación y, si puede, pase un cable ethernet. Complete la configuración inicial, conéctelo a su red y deje que el sistema termine las actualizaciones pendientes antes de instalar nada.
Después instale su reproductor desde la tienda oficial del aparato, introduzca sus datos de acceso y, si el televisor lo permite, configúrelo para que cambie automáticamente a esa entrada HDMI. Si la imagen se ve rara, compruebe que la resolución de salida del decodificador coincide con la del televisor antes de tocar los ajustes de imagen de la tele.